Según La Nación, la disputa por la conducción partidaria se superpone con tensiones legislativas y reacomodamientos territoriales. Máximo Kirchner, intendentes y massistas buscan posicionarse en plena redefinición del mapa interno.
El peronismo bonaerense atraviesa un proceso de reconfiguración acelerada, donde la discusión por el futuro del PJ provincial se convirtió en el eje central de una interna que ya excede el debate legislativo. La postergación de la elección partidaria para febrero abrió una competencia anticipada entre los sectores que responden a Máximo Kirchner, los intendentes tradicionales y el axelismo, que busca ampliar su influencia en la estructura del partido.
En este escenario, la figura del gobernador quedó en el centro de una disputa por el control del territorio y la orientación estratégica del peronismo. Mientras algunos intendentes promueven la idea de un liderazgo colectivo más equilibrado, otros plantean que la continuidad de Máximo Kirchner al frente del PJ podría profundizar las diferencias internas surgidas tras los últimos resultados electorales. La indefinición alimenta tensiones y demora la construcción de acuerdos.
Sergio Massa actúa como interlocutor entre los distintos sectores, intentando ordenar la discusión y evitar que la interna partidaria se traslade por completo al debate legislativo. Sin embargo, las señales cruzadas entre referentes del peronismo bonaerense revelan que las diferencias no se limitan a cuestiones administrativas, sino que responden a disputas más profundas sobre el futuro político del espacio.
La definición de candidaturas internas, el control del PJ provincial y el rol que tendrá cada sector en la negociación de recursos condicionarán la dinámica del peronismo de cara a 2026. Todo se resolverá en un contexto donde las relaciones entre las distintas líneas internas muestran mayor competencia que cohesión, y donde el liderazgo del gobernador enfrenta crecientes desafíos dentro de su propio espacio.






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