En una columna, el mandatario resaltó las ideas del pensador escocés y afirmó que sus aportes siguen siendo clave para entender el crecimiento, la productividad y los límites del Estado.
En su análisis, Javier Milei ubica a Adam Smith como una figura central para comprender el funcionamiento de la economía. Sostiene que su obra no solo fundó la disciplina, sino que introdujo conceptos que aún hoy resultan determinantes.
El Presidente pone el foco en la división del trabajo como motor del progreso. A partir de ese principio, explica cómo la especialización permite multiplicar la productividad y generar crecimiento sostenido en el tiempo.
Otro eje es la defensa del mercado como organizador social. Milei retoma la idea de la “mano invisible” para señalar que las decisiones individuales, guiadas por el interés propio, pueden coordinarse sin necesidad de intervención estatal.
En ese sentido, cuestiona los modelos que priorizan el control estatal de la economía. Destaca que, para Smith, la intervención excesiva y el proteccionismo terminan afectando el bienestar general en favor de intereses particulares.
Por último, resalta que el rol del Estado debe ser limitado. En línea con el pensamiento del autor escocés, menciona funciones básicas como la seguridad y la defensa, y advierte sobre los efectos negativos de impuestos elevados y políticas monetarias desordenadas.





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