Un giro histórico en la industria del aceite de soja de Estados Unidos se perfila para las próximas campañas agrícolas. Los análisis del sector proyectan que en 2026/27 la elaboración de biodiésel superará definitivamente a todos los demás usos de este producto, marcando la primera vez que esto ocurra de manera sostenida.

Este escenario es el resultado de una tendencia que comenzó a visibilizarse hace poco más de un año. Durante junio de 2023, la cantidad de aceite de soja procesada para biocombustibles en territorio estadounidense alcanzó históricamente el mismo volumen que el destinado a la industria alimenticia, cosmética y otros sectores combinados. Fue un hito que señalaba el cambio de rumbo.

Desde entonces, la trayectoria ha sido clara: el biodiésel ganaba terreno progresivamente. Las proyecciones actuales indican que en la campaña 2026/27 se consolidará como el destino preponderante, es decir, donde se canalice la mayor proporción de aceite de soja norteamericano.

Las causas de esta transformación son variadas. La presión regulatoria para reducir emisiones de gases de efecto invernadero, la búsqueda global de alternativas a los combustibles derivados del petróleo y el aumento de inversiones en infraestructura de biocombustibles han impulsado esta demanda. El biodiésel, generado a partir de aceites vegetales como el de soja, representa una opción tecnológicamente viable y cada vez más competitiva en costos.

Para la cadena agroexportadora argentina, este movimiento en el mercado norteamericano genera repercusiones. Los cambios en las prioridades de uso del aceite de soja en EE.UU. afectan los precios internacionales, la competencia y las oportunidades comerciales para los productores y exportadores locales.

El sector seguirá monitoreando cómo evolucionan estas tendencias en los próximos años y cómo se adaptan los mercados globales a esta reconfiguración de la demanda.

Imagen: Raquel Pedrotti / Unsplash – Con informacion de Bichos del Campo

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