Cuando se habla de sostenibilidad en las empresas agropecuarias, los focos suelen estar puestos en lo económico, lo ambiental y lo social. Sin embargo, existe una cuarta dimensión igual de fundamental y menos visibilizada: la transición generacional. De hecho, la capacidad de transferir exitosamente el control entre generaciones puede resultar decisiva para la supervivencia de los negocios del sector.

El Grupo Capelle ha encontrado su propia respuesta a este desafío mediante una estructura poco convencional: un consejo conformado por 17 primos que comparten las responsabilidades de conducción. Hace un tiempo, los accionistas de la segunda generación decidieron ceder el mando, abriendo paso a un esquema de gobierno que distribuye tanto el poder como la toma de decisiones entre varios miembros de la familia.

La apuesta responde a un objetivo claro: garantizar que la experiencia acumulada en la organización se mantenga viva mientras que las nuevas generaciones adquieren protagonismo en el proceso de decisión. Al incorporar a múltiples primos en el gobierno corporativo, se busca evitar concentraciones de poder que puedan generar tensiones familiares o conflictos accionarios.

Este modelo de liderazgo compartido pone de relieve cómo las empresas del campo están repensando sus estructuras para asegurar continuidad sin rigidez. La fórmula del Grupo Capelle demuestra que la transición generacional no tiene por qué ser un proceso traumático ni excluyente, sino que puede transformarse en una oportunidad para fortalecer la organización.

La sostenibilidad verdadera de una empresa agropecuaria, entonces, trasciende lo financiero y lo ambiental para incluir también la capacidad de renovarse institucionalmente, manteniendo el equilibrio entre tradición e innovación.

Imagen: Karl Solano / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo

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