El megaproyecto Vicuña comenzó a incorporar maquinaria de gran porte para avanzar con su desarrollo en la cordillera sanjuanina. La inversión aprobada bajo el RIGI prevé 12.000 empleos directos durante la construcción y miles de puestos indirectos, además de abrir oportunidades para proveedores, comercios y trabajadores locales.

Uno de los mayores proyectos mineros del mundo empieza a tomar forma en Argentina. Vicuña, el megaproyecto de cobre, oro y plata desarrollado por las compañías BHP y Lundin Mining en San Juan, comenzó a recibir sus primeros camiones mineros Komatsu, una señal concreta del avance de los trabajos preparatorios para desarrollar el yacimiento.

Los vehículos tienen una capacidad de carga de 142 toneladas por viaje y forman parte de una flota de 36 equipos que se incorporará progresivamente hasta abril de 2027. El equipamiento incluye camiones, excavadoras, topadoras, cargadoras y maquinaria destinada a preparar caminos, plataformas y terrenos para las futuras operaciones.

Detrás de estos primeros movimientos hay una inversión aprobada de US$ 9.737 millones bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Según las estimaciones de la compañía, la etapa de construcción demandará alrededor de 12.000 empleos directos, mientras que la operación podría sostener otros 5.000 puestos directos y 19.000 indirectos.

El impacto puede extenderse mucho más allá de los trabajadores que ingresen a la mina. Para funcionar, un emprendimiento de esta escala necesita transporte, maquinaria, servicios industriales, alimentación, alojamiento, mantenimiento y construcción. Esto abre oportunidades para empresas argentinas, especialmente pymes que puedan convertirse en proveedoras y participar de una cadena de negocios de gran magnitud.

La puesta en marcha de Vicuña también puede fortalecer la posición de Argentina en el mercado internacional del cobre, un mineral estratégico para la industria y la transición energética. Con capital internacional, equipamiento de última generación y una proyección de largo plazo, San Juan se prepara para recibir uno de los desarrollos productivos más importantes de su historia. El desafío será transformar esa inversión en trabajo, proveedores locales y oportunidades concretas para la población.

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